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domingo, 4 de agosto de 2013

La soga (1948) - Rope



Ya hacía tiempo que quería tratar esta película, y más aun teniendo en cuenta que hace mucho tiempo que no llegaba una nueva "recomendación" a este blog. ¡Qué mejor título que La soga para el relanzamiento del mismo!

Esta cinta tal vez sea mi película favorita del genio británico Alfred Hitchcock, junto con La ventana indiscreta y Con la muerte en los talones. Aquí Hitchcock hace uno de los mejores ejercicios de gestión de intriga y tensión que se han hecho en la historia del cine. Y ojo, que esto es mucho decir.




Y para ello, el bueno de Alfred se sobra y se basta con una puesta en escena absolutamente teatral, con una sola localización y un decorado que no disimula su naturaleza, si no más bien todo lo contrario. Especial mención merece el enorme diorama de fondo, que muestra una imagen espectacular de la ciudad de Nueva York.

Y es que Hitchcock quería rodar toda la película en una sola toma, pero las limitaciones técnicas (la duración de las cintas) le obligó a replantearse esa idea, aunque encontró una solución: rodar toda la película a base de planos-secuencia, utilizando trucos de cámara para disimular los cortes entre ellos.




Para ello, el director coreografió los movimientos de los actores y diseñó junto a su equipo un complejo sistema destinado a modificar las dimensiones del decorado en tiempo real, para no tener que detener el rodaje y poder mover la cámara. Vamos, una locura que solo este genio podía plantearse de forma seria.

Pero, ¿de qué va todo esto? Pues la propuesta no podría parecer, en teoría, más sencilla. Unos jóvenes invitan a una pequeña fiesta a su antiguo profesor (entre otras personas), que no es otro que James Stewart (realizando un ejercicio de contención genial).



Esto podría parecer algo descafeinado como trama para una película de intriga, pero no lo es cuando desde el primer momento nos dejan claras las intenciones de esos jóvenes: asesinar a uno de sus amigos y pasearlo ante las narices de sus invitados para demostrar lo inteligentes y superiores que son, siendo capaces de realizar un asesinato perfecto.

Esa es la idea de la cinta. Hitchcock realiza una crítica alrededor de la idea del superhombre de Nietzsche, y ataca la línea de flotación de aquellos que, considerándose superiores, se creen con derecho a decidir sobre los destinos de los demás.

Hitchcock pone todas las cartas sobre la mesa, como absoluto genio del género, sin trampa ni cartón (no más allá del decorado, claro). Nos da toda la información y nos deja sacar conclusiones según avanza el reloj (un reloj que casi nos deja oír su tic tac).



Una película polémica que consiguió evadir la censura a pesar de tratar temas tan controvertidos como la teoría del superhombre antes comentada o la supuesta relación homosexual de los protagonistas (más que evidente para todo aquel que tenga ojos). Afortunadamente la cinta no sufrió ningún recorte.

Esta es una película inmortal, con un exquisito toque clásico, con ese Nueva York que casi puede respirarse a través de la ventana y el diorama falso que descansa detrás. Con una tensión de las que hacen sudar más que un capítulo de Juego de Tronos, porque, ¿quién sabe qué puede pasar a continuación? Solo Hitchcock, que era bastante cabroncete... Por último, el final es absolutamente devastador, un final que te mastica y te escupe a un lado de la carretera. ¡Qué genialidad!

Título original: Rope. Director: Alfred Hitchcock. Guión: Arthur Laurents, Ben Hecht. Música: Leo Forbstein. Fotografía: William Skall, Joseph Valentine. Reparto: James Stewart, John Dall, Farley Granger, Cedric Hardwicke, Constace Collier, Douglas Dick, Edith Evanson, Dick Hogan, Joan Chandler.

LO MEJOR: Es una rareza deliciosa. La tensión que se genera alcanza las mayores cotas de la historia del cine.

LO PEOR: Da un poco de pena que Hitchcock no pudiera rodar toda la película en una sola toma por las limitaciones técnicas. ¿Quién sabe qué podía haber salido de ahí?

NOTA: 10/10.

viernes, 7 de octubre de 2011

Con la muerte en los talones (1959) - North by northwest


Nunca un traje le quedó tan bien a un hombre. Seamos francos, tomos queremos ser Cary Grant en Con la muerte en los talones. Con ese impecable traje azul que lo aguanta todo, persecuciones urbanas, forcejeo  ataques de avionetas, escalada libre... Pase lo que pase, tanto Cary Grant como su traje permanecen enteros, entrañables, geniales. Por eso todos queremos ser Cary Grant. Por aquel entonces decían eso de "las mujeres lo desean, y los hombres quieren ser como él". Y es que el bueno de Grant se metía a todos en el bolsillo, como cuando utilizaba los rumores sobre su supuesta homosexualidad para parecer todavía mas cercano, más simpático, más Cary Grant... Este tipo era un genio, sin lugar a dudas.


Y otro genio como Alfred Hitchcock lo sabía muy bien. El icónico director británico, que de esto sabía un rato, entendió que Grant era su hombre para este trabajo, una comedia de suspense con un ritmo frenético y un eco canallesco. Es bien sabido que a Hitchcock le perdía el humor negro, que le gustaba hacer bromas ácidas, y en esta película es donde se ve mejor.

Este film es una película con mayúsculas, perfecta (porque hasta tiene esos pequeños fallitos que hacen más completa una película), desde el primer momento que vemos unos espectaculares créditos de apertura, diseñados por ese diseñador gráfico que conocemos todos los que no sabemos más nombres de diseñadores gráficos, Saul Bass, hasta que el guión se va de farra y todo se vuelve loco. Desde el momento en que las letras empiezan a tomar perspectivas forzadas, piensas: "esto me va a gustar".


Y todo comienza por una curiosa casualidad. Roger Thornhill (Cary Grant), un publicista de la época en plan Mad Men, pero más gracioso y simpático, es confundido con un agente doble por los malos de turno, y de repente, tenemos una historia bastante difícil de creer pero tremendamente entretenida. Pura diversión del mejor Hitchcock, de ese que parece un crío malcriado y disfruta torturando actrices rubias.


Lo cierto es que esta es una película difícil de contar, es complicado decir de qué va más allá de la premisa básica. Y lo bueno es que no se genera una historia compleja, más bien todo lo contrario, recibimos algo parecido a un juego de niños, un lugar donde pasan cosas, y no importa mucho el por qué. Toda con una genial esencia art deco, con esa arquitectura de los 50 y 60, y con unos contrastes impresionantes que van desde la ciudad al campo, pasando por el desierto o el mismísimo Monte Rushmore.


Todo es muy inverosímil. A Hitchcock le encanta generar esa sensación. No solo el hecho de que te persiga una avioneta (sí, la archiconocida escena), o de que estés al lado de un joven Martin Landau y no sospeches que es un vilano a primera vista. Lo más inverosímil de todo, y también lo más divertido, es cómo se toma el personaje de Cary Grant todo lo que le sucede. Derrochando toneladas de carisma y buen rollo, Grant se come la película en múltiples y generosos bocados. Es un tío guay, es un tío con el te gustaría tomar una cerveza y charlar un rato. Es cercano y la vez inaccesible. 


Y la que más lo sufre es la chica de la película, la rubia (vaya, no me digas que Hitchcock dirige esta película) Eva Marie Saint, que aunque debe vigilar al personaje de Cary Grant, termina enamorándose de él. Y lo que es más importante, ¡a él le pasa lo mismo! El soltero de oro se enamora a primera vista, tal vez por el calentón que le aporta el hecho de que intenten matarle cada 5 minutos...


Pero da igual lo que pase en la película, solo tenemos ojos para Cary Grant y esa impresionante arquitectura tan característica. Y es que hay cosas impagables, como los geniales momentos en los que el personaje de Grant habla con su madre, o cuando se toma las cosas con su particular filosofía de "bueno, podría ser peor". Hitchcock consigue introducir toneladas de comedia en una cinta de suspense y conseguir que la intriga se mantenga intacta y absolutamente seria. No se trata de una parodia, se trata de una mezcla de géneros que contra pronóstico sale victoriosa en todos los embates.


Y no es que al orondo y británico director le de por la contención, la verdad es que lo da todo en la pantalla, algo muy de su estilo, forzando ángulos de cámara, realizando geniales trucos artesanales para los efectos especiales, y sí, también pasándose tres pueblos cuando le apetece. ¡Y qué bien resulta todo! Y eso sin hablar de la deliciosa fotografía de Robert Burks o de la divertida música Bernard Herrmann (¿puede un nombre ser más alemán?)...

Con la muerte en los talones es un clásico intemporal, una historia perfectamente construida y mostrada que solo hubiera sido mejor en nuestro país si se hubiera mantenido el título original que viene a ser algo así como Al norte por el noroeste. ¿Por qué? Pues porque lo de "con la muerte en los talones" suena demasiado obvio para una película que tiene genes de trilero y de imaginero de Disneylandia, de Tamariz tocando el violín, o de fuegos artificiales. Incluso un título como CULO hubiera sido mejor (y seguro que a Hitchcock le hubiera gustado más). ¡Haced el favor y vedla de una vez, aunque la tengáis que descargar de PeliculasYonkis!

Título original: North by Northwest. Dirección: Alfred Hitchcock. Guión: Ernest Lehman. Música: Bernard Herrmann. Fotografía: Robert Burk. Reparto: Cary Grant, Eva Maire Saint, James Mason, Martin Landau, Leo G. Carroll, Josephine Hutchinson, Philip Ober, Edward Platt, Adam Williams, Jessie Royce Landis.

LO MEJOR: Cary Grant está inmenso, entrañable, gigantesco. Y su traje no digamos. Divertida a rabiar. Como con las buenas ilusiones de magia, hasta cuando sabemos dónde está el truco nos dejamos engañar como niños.

LO PEOR: La traducción del título está grabada a fuego en España, pero no fue la mejor idea que se ha tenido a la hora de traducir títulos (aunque tampoco la peor, eso es verdad).

NOTA: 10/10.

jueves, 15 de septiembre de 2011

El secreto de la pirámide (1985) - Young Sherlock Holmes


Lo que hoy os traigo no es otra cosa que uno de los títulos más míticos del cine de aventuras juvenil de los 80, y que seguramente ocupe el más alto escalón junto con Los Goonies y las aventuras de Indiana Jones, y ese título no es otro que la deliciosa El secreto de la pirámide, esa película basada en el universo del genial investigador Sherlock Holmes (que ya visitó este blog con "la vida privada" que nos mostró Wilder) que Steven Spielberg se empeñó en producir.


Y es que en esta ocasión estamos ante uno de esos títulos llamados "what-if", que viene a ser un "y sí..." que construye una historia alternativa, o que ofrece un nuevo punto de vista sobre algo. En este caso, los chicos de Spielberg decidieron coger el mítico personaje de Conan Doyle y su universo, y construir con todo eso una comedia juvenil de aventuras. A primera vista, esto podría haber cargado las tintas de los seguidores acérrimos del personaje, sin embargo, el experimento funcionó y resultó grato. Una especie de broma bienintencionada que jugaba con la idea de unos adolescentes Sherlock Holmes y John Watson conociéndose en un prestigioso internado inglés y comenzando sus correrías e investigaciones. 


Obviamente, esta idea puede parecer absurda para los seguidores del personaje, pero en la propia película se advierte de que precisamente por eso se juega con ese concepto. Ahí está el "what-if" del que hablaba antes. ¿Se imaginan que hubiera pasado si Watson y Holmes se hubieran conocido en sus años mozos? Sin lugar a dudas hubieran vivido geniales aventuras. Y eso es lo que pasa.


La película es recordada por la gente de mi generación (generación Naranjito y alrededores) por muchas razones: por un lado tenemos una ambientación impresionante (realmente respiramos ese Londres victoriano sumido en la niebla del Támesis), por otro unos efectos especiales pioneros (la mítica escena del  caballero-vidriera es el mejor ejemplo), y por último una historia que compacta de forma genial el tono de aventura pulp de los años 20 y 30 con el universo de Sherlock Holmes, plasmado en el guión de Chris Colombus, que ya empezaba a despuntar.


La producción, como ya he comentado, es exquisita. No estamos ante una obra maestra del séptimo arte, pero estamos ante una obra perfecta, al menos de la forma en que fue diseñada. Y si la ambientación, los decorados, el arte, los efectos especiales, la historia, el marco histórico, y muchas cosas más fueron muy bien escogidas, el reparto no se iba a quedar atrás.

¿Alguien podría imaginarse ahora a otro joven Sherlock Holmes que no fuera Nicholas Rowe? Seguramente no, y es que este actor británico alcanzó con esta, la que fue su segunda película, su papel más importante y recordado. Rowe ha seguido trabajando a su ritmo, y es que le gusta hacer las cosas bien. Hijo de un importante político, estudió lenguas hispánicas (habla perfectamente español, francés y portugués, además de su inglés nativo), y compartió su vida con la actriz Lou Gish hasta la muerte de ésta, a los 38 años en 2006.


Para el papel de John Watson, se escogió al joven Alan Cox (hijo del actor Brian Cox), y la chica de la película, la cual está ahí principalmente para morir y producir esa apatía amorosa en Holmes, es interpretada por una realmente guapa Sophie Ward, en el papel de Elizabeth Hardy, la sobrina del mentor y amigo de Holmes, el profesor Waxflatter (interpretado por Nigel Stock).

El malo (que como puede verse en la escena que se muestra tras los créditos finales se convertirá en la némesis de Holmes, el malvado profesor Moriarty) no es otro que el profesor Rathe (interpretado por Anthony Higgins), que acompañado por su hermana y por una secta de criminales con gusto por lo egipcio, hará una escabechina entre las clases intelectuales egiptólogas de Londres.


Tenemos acción, aventuras, momentos cómicos (genial el ataque de terror que tiene Watson en el cementerio, en el que es atacado por pequeños pastelitos salidos del infierno de los Teleñecos), momentos dramáticos... Todo llevado con un ritmo espectacular por Barry Levison. ¡Y qué música! La suite compuesta por Bruce Broughton está a un nivel muy alto, y se convierte en un personaje más de la cinta. Sin lugar a dudas una de las bandas sonoras clave de los 80. Por cierto, su melodía fue usada de forma bastante ridícula en los teasers de El Internado, de Antena 3, antes de ser estrenada.


Esta película se diseñó de forma impecable: universo Holmes, Egipto, Londres victoriano... Me cuesta imaginar un mejor marco para una historia de aventuras. Además, el resultado fue genial. Puro cine de aventuras de los 80, con ese diseño de producción tan característico y entrañable. Fue la primera película que introdujo el CGI (imagen generada por ordenador) en la escena del caballero-vidriera, pero mantiene ese inconfundible aroma a autenticidad que irónicamente tenían aquellas películas de cartón piedra y antorcha en mano. ¡Lo mejor para una tarde invernal de domingo!

Título original: Young Sherlock Holmes. Dirección: Barry Levison. Guión: Chris Colombus. Música: Bruce Broughton. Fotografía: Stephen Goldblatt. Reparto: Nicholas Rowe, Alan Cox, Sophie Ward, Anthony Higgins, Susan Fleetwood, Nigel Stock, Roger Ashton-Griffiths, Freddie Jones.

LO MEJOR: Universo Holmes y la egiptología de la época victoriana juntos. Diversión sin freno. Genial música. Nos creemos lo que vemos y somos transportados a ese mundo.

LO PEOR: Si hubiera sido un poco más oscura, la película hubiera alcanzado cotas difíciles de imaginar.

NOTA: 7.5/10

domingo, 28 de agosto de 2011

GATTACA (1997)


No, no estoy hablando de "se abre el telón y aparece una tigresa de 700 kilos, ¿cómo se llama la película?". Jo jo jo, hoy empezamos con humor del bueno, del inteligente. No sé lo que hago, y menos cuando se trata una película de culto como la que os presento hoy. GATTACA, desde mi punto vista uno de los últimos grandes clásicos modernos. Una de las mejores películas de ciencia-ficción de los últimos 30 años (otra vez desde mi punto de vista), con una belleza lírica en algunos momentos (lo que para algunos críticos hace que sea peor cinta de ciencia ficción ¿¿¿???) y una historia terroríficamente realista.

El neozelandés Andrew Niccol, capaz de lo mejor y de lo peor (en aquel momento estaba escribiendo el guión de El show de Truman, otro genial trabajo, esta vez poniendo negro sobre blanco en Courier New), debutó en la dirección a lo grande con esta maravilla que hizo las delicias del emergente movimiento gafapasta, formado por esos descreídos de la generación-X que vieron unirse sus temas preferidos en un título de culto: distopía, eugenesia, intriga, ciencia ficción, Ethan Hawke... Sí amigos, no todo iba a ser bueno en esta película, ya que estamos ante una película cool, una peli que respira pop alternativo, que supura suicidio por los cuatro costados. Querida (de)generación-X: Kurt Cobain murió, en Seattle siempre está lloviendo, y todo lo que un día os gustó ahora es más mainstream que Michael Bay. ¡Aceptadlo!


Os preguntaréis cómo es posible que siendo esta película una obra maestra del gafapastismo y habiendo causado controversia entre la crítica, yo la defienda a capa y espada. Pues porque es, sencillamente, una obra maestra del género. ¡Yo también puedo ser muy profundo y cariacontecido!

Estamos ante una sociedad ligeramente futura y supuestamente perfecta, en la que la genética marca las vidas de los ciudadanos. La eugenesia social llevada al extremo, pero sin matar gente. Si tu genética es perfecta podrás ser lo que quieras ser, pero si tienes algún fallo, alguna minusvalía, alguna tara, serás un ciudadano de segunda y te comerás una mierda como un piano. Y eso es lo que le pasa a Ethan Hawke, un joven que sueña con surcar el espacio en una nave espacial, pero con una salud bastante regulera, ya que tiene problemas de corazón (que en teoría no le permitirán vivir más de 30 años), lo que le impide poder cumplir su sueño de ser astronauta (unos astronautas muy elegantes, eso sí).


Pero tiene un plan maestro que llevará a cabo con la ayuda de Jude Law, un gran atleta que vio su carrera truncada al quedarse en una silla de ruedas. Le dará su identidad (y su genética, a base de darle sangre, piel, pelo, etc) para que el bueno de Ethan pueda irse al espacio y, seguramente, morir allí de un accidente cardiovascular comprometiendo la expedición (pero esa sería otra historia).

Vincent (Ethan Hawke), hará suyo el lema de "puedes conseguir todo lo que deseas si luchas hasta el final". Para colmo, mientras él es un invalido con problemas de corazón (pero con mucho corazón y coraje, toma simbolismo) que quiere realmente superarse a sí mismo y viajar al espacio, su hermano Anton (Loren Dean) es uno de los especímenes más perfectos del momento. La fina ironía de la ciencia-ficción.


Por cierto, amigos del cine de culto, también está Uma Thurman. Lo cierto es que su papel no es el más interesante de su carrera ni de la película, pero está cómoda dentro de la dignidad. Ethan y Jude se comen la peli, y cuando no están ellos dos, aparece Alan Arkin, con su impresionante y habitual presencia.

En fin, tras este párrafo insulso, os comento que con la ayuda de Jerome (Jude Law), Vincent consigue entrar en Gattaca, que es una empresa de investigación aeroespacial, y es destinado a una misión en la luna Titán, con lo que puede cumplir su sueño. Pero cuando todo parece solucionado, el director de la misión es asesinado, y comienza entonces la parte de cine negro de la peli. Este suceso hace que los engaños de Vincent para burlar los controles genéticos de la empresa sean más difíciles de llevarse a cabo.

Pero Vincent demuestra que su corazón es más fuerte que su condición (aunque no vaya a llevarle mucho más lejos de los 30 años). Su hermano Anton lo descubre, pero tras competir ambos en una salvaje maratón natatoria en aguas abiertas, comprende que Vincent siempre ha sido un hueso duro de roer que no quiso aceptar su condición de invalidez. Así que al final Vincent se gana el respeto de Anton y Vincent se sube a la nave espacial.




Os añado la escena final:




Y todo fue muy bonito y con muy buenos mensajes... Y encima sale Gore Vidal (nada que ver con Nacho).

Título original: GATTACA. Dirección: Andrew Niccol. Guión: Andrew Niccol. Música: Michael Nyman. Reparto: Ethan Hawke, Jude Law, Uma Thurman, Alan Arkin, Loren Dean, Gore Vidal, Elias Koteas, Ernest Borgnine.

LO MEJOR: Un reparto espectacular. El mensaje de "si luchas con todas tus fuerzas y no te guardas nada no podrás echarte nada en cara". La calidad y la factura de todo el conjunto.

LO PEOR: En algunos momentos puede ser más fría de lo necesario.

NOTA: 9/10.

domingo, 21 de agosto de 2011

La vida privada de Sherlock Holmes (1970) - (The private life of Sherlock Holmes)


Hoy nos vamos a la época victoriana, a ese Londres decimonónico con neblina made in Támesis que servía para proteger las identidades de los personajes más sórdidos de aquel Imperio Británico idóneo para novelar. Y lo hacemos para visitar al detective consultor más famoso de toda la historia, la creación magna de Arthur Conan Doyle, obviamente nuestro protagonista de hoy no es otro que el icónico Sherlock Holmes, uno de los personajes más agradecidos a la hora de rodar una película.

Nos encontramos ante la visión de un genio del cine, el mítico Billy Wilder. En esta ocasión, un maduro Wilder en 1970 nos regaló una visión desmitificadora (habitual en el cine de Wilder) de la vida del genial Sherlock Holmes, un detective más humano, más ambiguo (tanto sexualmente hablando, como en todo lo demás), más cómico y también más triste, de lo que lo habíamos visto hasta entonces.


Definitivamente, y a pesar de tratarse de una obra maestra (de lo mejor de la filmografía de Wilder (y eso es decir mucho, muchísimo), esta no es la película que el maestro hubiera querido hacer, ya que el estudio creyó conveniente meter el tijeretazo al proyecto primigenio. La obra iba a ser lo nunca visto, una sucesión de 4 historias de Sherlock Holmes tratadas mediante flashbacks a lo largo de casi 4 horas de metraje. A los productores al escuchar esto se les subieron los testículos a la altura de las cejas, y recortaron 2 horas en montaje eliminando dos de las historias y simplificando la trama y la manera en que ésta se muestra. Una lástima, ya que viendo el resultado de lo que nos ha llegado, esa versión de 4 horas hubiera sido épica sin lugar a dudas. Eso sí, tanto el guión original, como algunas escenas sin audio han sido rescatadas en las versiones de DVD anglosajonas, junto con más material original que Wilder quería mostrar. Algo es Algo...


Pero aun así, ¡qué gran película nos quedó! Una ambientación maravillosa, un reparto de lujo con unas actuaciones a un nivel que raya la perfección, y lo mejor de todo: Sherlock Holmes. Por un lado tenemos a un impresionante Robert Stephens metido en la piel y la ropa del detective sin parangón (si exceptuamos a Colombo, por supuesto). Stephens nos muestra a un Holmes más frágil de lo habitual, no es una máquina, sino un hombre (más o menos, porque sigue siendo bastante raro). Con su ambigüedad sexual, sus problemas de drogadicción, sus traumas sentimentales... Una mezcla entre Oscar Wilde y... y Robert Stephens. A su lado tiene al fiel Doctor Watson, interpretado por un también genial Colin Blakely, que construye un subalterno con mucha personalidad, mujeriego, pícaro, y absolutamente fiel.


Además, tenemos a un colosal Christopher Lee, que representa el papel del hermano de Sherlock, Mycroft Holmes. La esencia del mejor Lee está grabada a fuego en la cinta, con esa portentosa presencia que siempre ha tenido el actor inglés. Completa el cuarteto de personajes principales la francesa Geneviève Page, que interpreta a una espía alemana que causará un gran interés en esa descripción antropomorfa del síndrome de Asperger que es Sherlock Holmes.

Estamos ante una comedia negra absolutamente deliciosa, que nos hace pensar en lo que hubiéramos podido presenciar de haber tenido Billy Wilder la oportunidad de hacer las cosas como quería. Aun así, esto es un peliculón con todas las letras, que gustará tanto a los fieles seguidores e investigadores de Holmes, como a los que simplemente disfrutan de una buena y divertida historia rodada en cliché. ¿Por qué va a gastar tiempo viendo alguno de esos mierdones de nuevo cuño si puede visionar esta maravilla? Deje los truños para tardes resacosas de domingo y guarde el tiempo bueno para degustar esta obra maestra.

Título original: The private life of Sherlock Holmes. Dirección: Billy Wilder. Guión: Billy Wilder, I.A.L. Diamond. Reparto: Robert Stephens, Colin Blakely, Geneviève Page, Christopher Lee.

LO MEJOR: La ambientación. Siempre mola ver una película de Sherlock Holmes. Es una maravilla se mire por donde se mire.

LO PEOR: Que se nos queden los dientes largos al pensar en las 2 horas de metraje que fueron eliminadas.

NOTA: 9/10.